domingo, 10 de octubre de 2010

Simple (otra escena de amor)

Vamos a darle la vuelta a la noche, a devolverle al otoño su temperatura y sus colores, a poner el cero exactamente dónde nos dé la gana. Despúes de haber permitido que me lamieran las piernas los ojos de ciento veinte desconocidos (como una buena samaritana que sonríe comprensiva), por fin llegas tú, para quien estaban hechos estos muslos suaves. Un beso, una mirada y la calma necesaria que acabo de atravesar, ponen en movimiento nuestras horas.

Una semana de mierda, dices y caminas a mi lado. Vamos a casa, esa que es más mía cuando estás en ella y también es tu casa. No hace falta nada, yo he esperado este día con la botella en el congelador y un chocolate, quería estar contigo frente al silencio para relatarnos y cantarnos, destejer el tedio que lastima y hacer el boceto de las posibilidades. Amanecemos aplaudiendo por la cena y todavía no queremos dormir, seguimos jugando a ser cachorros sin futuro, sin memoria, anudándonos hasta el agotamiento.

Así es como logras que deje de hablar y me quede solamente en el instante. Desaparecemos el tiempo y poseemos esta ciudad que a veces nos da rincones. Así es como llego a la tarde del domingo, perfecta y hermosa.

Así es como me haces feliz.

1 comentario:

La sonrisa de Hiperión dijo...

ME encantan tus escenas de amor...

Saludos y un abrazo.